viernes, 28 de octubre de 2011

LA TRISTEZA DE LORCA

Tarde de otoño en Lorca. Las nubes bajan amenazantes desde la Sierra de Tercia y cubren con un velo de tonos grises todo el paisaje. Poco a poco, pese a la hora, la ciudad se va poblando de tinieblas. Lorca es una ciudad triste y no porque la luz del otoño la haya cubierto especialmente sino por que se palpa en el ambiente. En las caras serias de sus moradores, en los comercios, en las cafeterías, en las calles y plazas, en el paisaje y en el paisanaje.

Primera parada la Viña. El corazón latente de la tragedia. La zona cero como gustan decir algunos desde aquello de Nueva York. Solares y puntales casi seis meses después del fatídico once de mayo. En el parque, centro neuralgico del barrio castizo y popular, la parroquia en casetas prefabricadas. Al lado mismo el derribo de lo que fuera un templo de estilo modernista. El de Cristo Rey. Con las puertas abiertas, del improvisado refugio, veo a los niños en catequesis. Ajenos a todo. O quizá no.
El kiosco ha puesto una carpa para cobijar mesas y sillas de plástico de una conocida marca de cerveza y que así, ese punto, se convierta también en centro de reuniones vecinales. No hay nadie en su interior. En el parque apenas media docena de adolescentes subidos, como ahora es moda, en los respaldos de los bancos de madera. En la zona de juegos infantiles Gloria, de apenas tres años, pone el contrapunto de alegría en la tarde gris. Su madre, joven, se afana en voltear con todas sus fuerzas el columpio donde, la niña, esta sentada y sus carcajadas de felicidad hace que se disipen las nubes. Pero no se ve el sol.
Se que se llama Gloria pues, su joven madre, una y otra vez le advierte llamandola por su nombre para que se agarre muy fuerte a las cadenas que sujetan el sillin. Y la niña rie a carcajadas. Es el unico gesto de felicidad que he encontrado allí, en la Viña, y me siento en un banco para escribir mientras, su risa cantarina, alegra las estancias mas intimas de mi alma en soledad.

Los comercios en la Viña estan muertos. Hay algunos albañiles arreglando la papeleria Pallares. No hay nadie en su interior pese a estar abierta. Una señora ordena cuadernos y libretas, mochilas y cajas de lapices de colores esperando a niños que no llegan. El area comercial del barrio ha instalado un improvisado mercadillo de stands en chapa en el parque pero estan cerrado a estas horas. Sigo caminando y las estrechas calles del barrio se presentan llenas hierros y puntales. Cascotes y derribos. Camiones que entran y salen de ellas con escombros. Los pisos, fantasmagoricos reflejos donde hace tan solo seis meses todo era vida y alegría. Hoy están vacíos y son prisioneros de su propia soledad. Panteones de espectros que se asoman al vacío de la vida misma.

La Avenida de la Vendimia parte el alma. En sentido ascendente, a la izquierda, todo es un derribo generalizado. Cientos de viviendas que han desaparecido después de los temblores. Esa importante arteria del barrio ahora es un profundo descampado. Desolación y silencio. Soledad.
La calle Carpintería ofrece una vista inusual del parque. Antes, atravesándola, se entraba a la parte delantera de la iglesia parroquial. Hoy es un mal recuerdo. El solar en primer plano y detrás el arbolado del parque. La calle es un completo derribo.
La avenida de la Salud ofrece un paisaje desolador. Casas apuntaladas a ambos lados y centenares de hierros sujetando dinteles, marquesinas, salientes y cornisas. Como si de un gigantesco “mecano”  se tratara. Mas adelante, la Glorieta de Pedro Montagut, tiene un aspecto aun mas desolador y dantesco. Edificios reventados y apuntalados. Vacios, desmadejados, abiertos en mil lugares inverosímiles mostrando sus carnes desgarradas. Tristeza y desolación. Soledad.

Las nubes que bajan de la Sierra de Tercia oscurecen por completo el entorno pese a lo temprano de la hora. Comienza a llover con fuerza. Las calles estan desiertas. Algunos se refugian en las marquesinas de las paradas de autobús o en alguna cafeteria que todavía hoy permanece abierta pese a todo.
En una esquina encuentro un curioso letrero, triste aviso, en lo que era un salon de peluqueria: “Atiendo en mi casa” El establecimiento ofrece, tras los cristales, las secuelas del terremoto. Techos caidos, paredes reventadas y los espejos que otrora sirvieron para reflejar peinados y arreglos, hechos trocitos en el suelo bajo los escombros.






Paseo por la ciudad bajo la lluvia. Me apetece. Busco algo que no encuentro. El centro está vacío. Pese a lo temprano de la hora apenas hay viandantes. Si acaso algunos corren para resguardarse del fuerte aguacero.  A lo largo de la tarde entró en tres cafeterias diferentes: 1900 en la plaza del Teatro Guerra. Está vacía. Solo yo que pido mi primer café. Mas tarde hago lo mismo en “Expresso” en la Avenida Juan Carlos I. Aquí solo una mesa esta ocupada por alegres adolescentes que hablan de sus cosas. Sigo andando bajo la lluvia, parece como si el cielo llorara tambien por Lorca, y avenida abajo me tomó el tercer café de la tarde junto al cerrado instituto Ramon Arcas. No hay nadie en su interior. De nuevo yo solo pidiendo mi consumición. Me fijo en un hombre y una mujer tras de la barra. Ella me atiende solícita, él ojea con desgana un diario deportivo al otro extremo del mostrador. No hay nadie mas.

Sigue lloviendo. Se han encendido las luces de la ciudad. El tráfico es intenso a esas horas pero los comercios estan vacíos. En una tienda de modas, las chicas ven caer el aguacero tras los cristales. En otra de bolsos y articulos de piel, el vendedor, está en la misma puerta de brazos cruzados. Dos zapaterias sin nadie en su interior y con las vendedoras cruzadas de brazos. En un centrico supermercado dos hombres salen con sus bolsas de compra. Dentro apenas nadie y las cajeras hablando entre ellas. Tristeza y soledad. El comercio de la ciudad está moribundo y algo habrá que hacer para resucitarlo. Los comerciantes hablan de ruina y no les falta razón en sus apreciaciones.

Es la fotografía de una tarde cualquiera en Lorca. La ciudad que hace casi seis meses enmudeció bajo la furia desatada de la tierra. Es una urbe silenciosa. Lejos quedan los dias de alegria y bullicio. De fiestas y algarabías. De risas y corrillos vecinales. Hoy todo es diferente. Es una ciudad dolorida. Desgarrada. De gentes con caras serias. De preocupaciones a flor de piel. De tristezas y soledades.

Es una jornada de otoño. Llueve y el paisaje es gris y oscuro. No quiero que mi soledad influya en mi estado de ánimo a la hora de enfrentarme a la cruda realidad que me rodea pero por desgracia es esta y no otra. No hay vida. No se ve vida. No encuentro vida. Es como si un velo de tristeza permanente cubriera la ciudad y la envolviera en una tarde otoñal llenando los suelos de hojas muertas como en las vacías Alamedas que he paseado hoy también buscando, afanosamente, algo de vida que no he podido encontrar en mi camino.

En mi mente, conduciendo de regreso, los versos de E.Galeano que he leido horas antes en el monolito del Parque de la Viña:

“Ella está en el horizonte (…)
Me acerco dos pasos,
Ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos
Y el horizonte se corre
Diez pasos mas allá (…)
¿Para que sirve la utopía?
Para eso sirve:
Para caminar. 


martes, 25 de octubre de 2011

LA MANIFESTACION (cuento murciano)

Acudían a miles desde todos los rincones. Llevaban remos, redes, velas latinas, chubasqueros multicolores, anclas, garfios, palangres, faroles…. Los había de todos los lugares: fenicios, romanos, griegos, egipcios, chinos, rusos, japoneses, vietnamitas, noruegos, finlandeses… procedían de todos los mares. Se presentaron hasta los balleneros con sus enormes arpones.  Incluso llegaron los que siguieron al profeta Jesus de Nazaret en sus predicaciones por el mar de Galilea. Allí estaban todos y no faltaba ninguno. Desde la noche de los tiempos, cuando el hombre pescaba en rudimentarios troncos de árboles que flotaban en los mares y en los ríos, hasta los más modernos con las nuevas tecnologías. Estaban todos allí congregados.
El arcángel san Miguel guardián de los cielos, para intentar mantener el orden y la calma en la Gloria celestial, se puso al frente de una legión de ángeles que no podían impedir el paso de cientos de miles de almas de pescadores que desde todos los rincones del cielo acudían a aquella manifestación convocada por el mismo San Pedro. El pescador de Galilea, ordenaba, como podía, la primera fila de los manifestantes y elegía a los que llevarían la pancarta que encabezada la marcha. Por mucho que San Miguel, con su flamígera espada en la mano, intentaba que razonara el bravo pescador, éste, hacia caso omiso de las advertencias del arcángel y seguía a lo suyo que era ordenar aquella manifestación sin precedentes en los cielos.
En eso estaba cuando se escuchó, como un trueno, la voz de Dios que le mandaba llamar. El Sumo Hacedor no estaba para muchas bromas y se le notaba muy enfadado a causa del revuelo que se había montado en la Gloria. Pedro acudió solícito a la llamada del Padre.
¿Qué quieres Señor? Le dijo con toda humildad… Pedro, contestó Dios, ¿Qué lio me has montado que se han revolucionado todas las almas de los pescadores que tenemos en los cielos?
Veras, Señor, le contestó el santo portero de los cielos, tenemos un sitio en Murcia que es una preciosidad. Único en todo el Mar Mediterráneo. Se llama “Calnegre”. Es un humilde poblado de pescadores que viven allí desde tiempos remotos. Señor, es una parte virgen, de las pocas que queda en nuestra costa. Allí no hay urbanizaciones, ni campos de golf, ni galerías comerciales, ni edificios, ni parques temáticos, ni negocios inmobiliarios, ni tampoco yates o coches de super lujo. Por no tener no tienen ni puerto. Las barcas descansan en la arena como en mis tiempos Señor… allí Dios mío, hay paz, tranquilidad, gentes sencillas que faenan en la mar como todos nosotros. Como lo hice yo mismo. En Calnegre hay humildes gentes que viven todo el año de su trabajo con las redes y la pesca. Y ahora, Señor, los quieren echar de allí. Quieren arrasar sus humildes casas y arrebatarles el sustento. Los hombres, amparándose en no sé qué sentencia o ley, pretenden echarles y derribar sus humildes casas pues dicen que invaden el litoral. Ya ves, Dios, como si eso no lo hubieran hecho siempre en todos lados que ya sabes tú el cabreo, con perdón, que yo cojo con todo eso. No me extrañaría, Dios mío, que una vez que los hayan echado de allí empiece la especulación del suelo y a la vuelta de unos años tengamos enormes construcciones que acabaran con este lugar tan hermoso. Hay mucho dolor en sus pobladores,  pues a estas buenas gentes de Lorca porque, Calnegre pertenece a Lorca, quieren hundirlos en la nada y que pierdan lo poco que tienen y que atesoran desde pasadas generaciones. Yo, desde luego, no lo voy a consentir Señor… le dijo muy serio San Pedro.
Entonces le contestó Dios: “Enséñame ese lugar que describes con tanta pasión pues la verdad es que hace tiempo que no lo he visto y, sinceramente, después de todo lo que han pasado y  sufrido los lorquinos con los temblores  de la Madre Tierra no voy a permitir mas atropellos a estas pobres gentes. Les protegeré personalmente.
Entonces San Pedro sopló sobre las nubes y le abrió a Dios un hueco entre ellas para que viera este trozo virgen del hermoso litoral. El Sumo Creador se quedó paralizado. Al ver semejante maravilla le dijo a San Pedro: “Es un trozo del paraíso de Adán y Eva que se quedó sin destruir. Qué maravilla Pedro. ¡Es el Eden! Que preciosidad. No podemos permitir que esto ocurra. Mira, le dijo al santo portero de los cielos, vas a hacer otra cosa. En adelante que cada una de las almas de los pescadores se encarame con su farol a una estrella y que estén siempre vigilantes para que nada ni nadie, ¿me entiendes bien? Nada ni nadie les quite un solo ladrillo a las casas de estas gentes. Qué no los echen. Qué vigilen constantemente. Y te digo más, Pedro, haz guardia de día y de  noche para que no se  amparen los hombres en leyes absurdas y sin sentido. Cuida desde ahora este paraíso de nuestra amada Lorca y te hago responsable, como pescador que eres, que los protejas siempre de todo mal. Estoy seguro que con eso será más que suficiente porque si hay un lugar en la tierra que se asemeje a nuestro cielo, ese es precisamente “Calnegre”.

Moraleja: Por eso, amigo lector, son tan hermosas las noches de Calnegre. Esa es la única razón de la pureza de sus cielos y la hermosa claridad de su luna. Todas las almas de los pescadores se asoman en la noche mediterránea y se sientan con sus faroles en las estrellas, como les mandó Dios, para dar un resplandor aun mayor a esta zona de la costa murciana y vigilar continuamente para que ningún hombre, amparado en la ley caduca y obsoleta, pretenda arrebatar a las sencillas gentes de Calnegre lo que es suyo y les pertenece desde tiempos inmemoriales. Desde el cielo, las almas de los pescadores, velan constantemente para que nada ni nadie destruya lo que humildes trabajadores del mar construyeron con el paso de los años a fuerza de estrecheces, penurias, sudor y sacrificio.



miércoles, 19 de octubre de 2011

REQUIEM POR CALNEGRE

La muerte
entra y sale
de la taberna.
Pasan caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.
Y hay un olor a sal
y a sangre de hembra,
en los nardos febriles
de la marina.
La muerte
entra y sale
y sale y entra
la muerte
de la taberna.
(Federico García Lorca)

Los primeros recuerdos que tengo de Puntas de Calnegre se remontan a una infancia ya perdida. A mi padre le encantaba perderse por aquellos bellísimos parajes y practicar el deporte de la pesca. Después he ido con amigos, compañeros de trabajo y apasionados, como yo, al “arte de la caña y el sedal” aunque, también es cierto, llevo muchos años sin practicarla. Todo pasa y todo queda… como dijo don Antonio Machado.
 Casualmente hace relativamente poco tiempo estuve en aquellos bellísimos parajes compartiendo mesa y mantel  con un extraordinario grupo de amigos. En aquella jornada imborrable, inolvidable y maravillosa nada podíamos sospechar de lo que se venía encima de las buenas gentes de este poblado de pescadores. El peso de la Ley ha caído sobre ellos como una autentica “galerna del Cantábrico” aunque estemos en las orillas del Mediterráneo.
Ayer nos llegaba esta noticia que ha tenido el efecto de un mazazo: “ El Tribunal Supremo (TS) ha dado la razón al Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino al considerar en una sentencia dictada el 14 de septiembre  que el poblado pesquero de Puntas de Calnegre invade el dominio público marítimo-terrestre y que debe ser desmantelado, por lo que desestima el recurso presentado por los vecinos y por el Ayuntamiento de  Lorca.
En octubre de 2008 la Sala Tercera del TS admitió a trámite el recurso de casación interpuesto por la asociación de vecinos del poblado de Calnegre y el Ayuntamiento de Lorca contra una sentencia de la Audiencia Nacional en la que ya se exigía que se diera cumplimiento a la orden ministerial que exige la demolición de las casas del poblado por invadir el dominio público marítimo-terrestre.

El origen del problema se remonta a un deslinde aprobado por orden ministerial en 1977, ratificado en 2005 y recurrido sin éxito por los vecinos y el Ayuntamiento en varias instancias judiciales y ahora en el Supremo con el mismo resultado.

La Orden del Ministerio de Medio Ambiente de 11 de agosto de 2005 resuelve prestar conformidad a los planos de enero de 2004 en los que se refleja la cartografía actualizada de los deslindes de los bienes de dominio público marítimo terrestre de unos 1.157 metros, que comprende el poblado de Puntas de Calnegre hasta el límite con el término municipal de Mazarrón.

Este poblado murciano, dependiente del Ayuntamiento de Lorca, consta de medio centenar de casas cuyos orígenes se remontan al siglo XIX y fueron humildes pescadores los que se asentaron en aquellos parajes. La vida en Calnegre se detuvo hace muchos años y detenida está. Allí, desconocido lector, no encontrará las aberraciones de Benidorm, La Manga del Mar Menor, Campoamor, Cabo Roig, Mijas, Marbella, Fuengirola y tantas localidades que, no solo han invadido la zona marítimo terrestre sino que incluso han cimentado grandes bloques de apartamentos sobre las arenas del litoral. Son las aberraciones del “tardo franquismo” cuando las familias adictas al Régimen, caso de don José Banus por ejemplo, se beneficiaron de los gobiernos tecnócratas que formó el dictador en sus últimos años de gobierno totalitario. Convirtieron España en su cortijo y los favores al Pardo se pagaban con recalificaciones, permisos de construccion inapropiados, obras faraonicas o monstruosidades en el litoral para fomentar el turismo de las "suecas" o arabes de turbante, petrodólares, limusinas y guardaespaldas. El caso mas ilustrador lo encontramos en Puerto Banus cuando, Franco, pagó al constructor sus "desvelos" en la obra del Valle de los Caídos con aquel trozo privilegiado de la Costa malagueña.

Calnegre no es eso ni lo ha sido jamás. Este rincón de la costa murciana es un paraíso escondido donde apenas un centenar de personas viven permanentemente. No hay chalets, urbanizaciones, campos de golf, puertos deportivos ni tan siquiera chiringuitos donde los “guiris” se torran al sol cerveza en mano. No. No es eso.
Calnegre es la paz. El silencio. La tranquilidad. La señora Mercedes con sus hijas y sus arroces caseros. Playas salvajes. El mar en toda su hermosura. Cuatro barcas con sus maderas quemándose en los soles del estío y dos columpios para que jueguen los niños que por allí viven. Apenas media docena por cierto.

 Las calles mal asfaltadas. La piedra, acariciada por el Mare Nostrum, desgatada por el paso de los siglos. Los acantilados rotos desde tiempos inmemoriales por la furia desatada del Levante en otoño y la blanca espuma que acaricia las noches de luna llena el litoral dormido.
Ese y no otro es Calnegre. Un poblado pescador varado en el tiempo como las viejas embarcaciones de vela latina que surcaban las aguas del litoral murciano.

La  Justicia es ciega y muchas veces sorda. La vieja dama representada, hasta la saciedad, con los ojos vendados y la balanza en sus manos ha dictado sentencia. Ahora queda el amparo del Constitucional. Habrá que esperar el dictamen de las altas instancias jurídicas. Pero mucho me temo que tenemos que empezar a entonar un Réquiem por Calnegre.

No es Banus, ni Marbella, ni La Manga. Ni falta que le hace. Por supuesto es lo contrario a Benidorm. No hay “rascacielos” ni macro urbanizaciones, ni el hoyo dieciocho ni el catorce, ni yates anclados en puertos de súper lujo. Ni coches deportivos, ni boutiques de firmas internacionales, ni tan siquiera bellos cuerpos dorados por soles y sales. No, nada de eso hay en Calnegre. Todo es humildísimo. Por no tener no hay siquiera cobertura de telefonía móvil y para conseguirla, poco menos que tienes que hacer malabarismos sobre las rocas.

  Aquí la paz y el silencio son los únicos compañeros de viaje de unas gentes, extraordinarias gentes, que se han ganado la vida de generación en generación luchando contra el mar y echando las redes en jornadas de temporal o en las de “calma chicha”.  Los cuerpos están tostados y quemados por los soles y las sales. Las arrugas son de tanto otear el horizonte para estudiar la mar y saber donde se pueden echar las redes. Los coches deportivos no existen, ni falta que les hace y los rascacielos son humildísimas casas de techos de uralita donde poder cobijarse del traicionero temporal de Levante. Puertos Deportivos no hay y las barcas, dormitan sobre las piedras esperando la horas de la madrugada en que, de nuevo, serán empujadas mar adentro. Silencio y paz. Paz y silencio. Eso es Calnegre.

Me viene a la memoria aunque nada tiene que ver una vieja frase, creo que era del inolvidable Peridis, y que se publicó en el desaparecido semanario de “La Codorniz” y que decía…”Qué culpa tiene el tomate que está tranquilo en su mata y viene un tío, lo arranca y lo mete en una lata”… 



martes, 27 de septiembre de 2011

TERREMOTOS EN MURCIA

Repasando datos históricos de Murcia me encontré anoche  una noticia curiosa sobre los terremotos que se registraron en esta zona hace ahora doscientos ochenta y dos años. Fueron tan intensos y seguidos que, la Diocesis de Cartagena, dio órdenes a todos los sacerdotes de las parroquias de la ciudad y el Reino de que se celebraran misas y rogativas en todas las iglesias para pedir protección al altísimo ante el miedo y temor de las gentes.
Según las crónicas nadie dormía bajo techado y los moradores de las ciudades, especialmente de la capital, iban de un lado para otro sin saber exactamente hacia donde dirigir sus pasos. Fueron tan intensos y seguidos que algunos monumentos, especialmente templos, ermitas y conventos sufrieron daños irreversibles. La ciudad quedó semi destruida y la gente dormía en zonas abiertas y alejadas de los edificios.
Murcia vivía en aquellos años una paz y una prosperidad extraordinaria, hasta el punto de considerarse el siglo XVIII como el “siglo de oro murciano” gracias a la labor desarrollada por el entonces obispo de Cartagena Luis Belluga y Moncada al que, el 29 de noviembre de 1719, diez años antes de los terremotos, el Papa Clemente XI había nombrado Cardenal de la Curia y lo trasladó al Vaticano.
La labor de Belluga, en la Diócesis, y especialmente a favor de la causa de la legitimidad de la Casa de Borbón, en sus derechos dinásticos, fue determinante y marcó a Murcia ya que, este Reino, se puso del lado del pretendiente Felipe de Anjou y al conseguir el trono de España, el Rey, agradecido a Belluga y a Murcia la colmó de beneficios.
Durante la Guerra de Sucesión española que estalló en 1702, Murcia se decantó por Felipe V y colaboró para instaurar la nueva casa real de los Borbones que llegaba desde Francia. El 9 de febrero de 1705 Felipe V nombra, a Belluga, obispo de la diócesis de Cartagena y más tarde virrey y capitán general de los reinos de Murcia y Valencia. Luis Belluga entonces se opuso al cambio que efectuó el rey Felipe V de la capitalidad del Reino de Valencia desde Valencia a Orihuela, debido a la cercanía de este centro religioso, cultural y ahora político a Murcia. En protesta dejó el virreinato.
Pero volvamos al tema de los terremotos. Aquel otoño, según las crónicas, fue terrible para todo el Reino de Murcia pues comenzaron con fuerza el día 25 de septiembre y no pararon hasta Navidad. Fueron tres meses de continuos movimientos sísmicos que obligaron a la Iglesia a solicitar la ayuda divina autorizando rogativas y cultos extraordinarios. Procesiones, novenas y misas para encomendarse a Dios en tan difíciles momentos.
Las rogativas eran uno de los recursos espirituales más frecuentes para pedir auxilio a la Divinidad frente ante todo tipo de calamidades. El Obispo organizó una rogativa de cuarta clase (oración en el ofertorio) y otra de tercera (misas cantadas sin procesión con oración en el ofertorio pidiendo protección). Curiosamente en este tipo de cultos se utilizaba el llamado “Canto Llano” que no era otra cosa que himnos litúrgicos adaptados de tal manera que el pueblo llano e inculto, en su mayoría, podía seguirlos sin mayores complicaciones. Se dejaba el latín litúrgico para las grandes solemnidades festivas y las “Rogativas” se realizaban en lo que los clérigos denominaban “Canto Llano” para que su seguimiento y comprensión fueran mucho más sencillos.
Dada la curiosidad del texto y al tratarse de una efeméride que tiene relación con el día de hoy, 27 de septiembre, rescato este texto de los archivos catedralicios que está recopilando el profesor Muñoz Zielinsky y que hacen mención expresa a los terremotos que asolaron Murcia hace doscientos ochenta y dos años. Curiosamente también era martes.
Martes por la tarde, despues de horas del coro que se contaron veinte y siete de septiembre de mil setztos veinte y nuebe años, con el motivo de haverse experimentado en esta Ciudad de Murcia repetidos terremotos que han puesto en confusion a sus habitadores y en peligro los edificios, Acordo el Cavildo con el dictamen del Sr Obispo, a quien consulto el Sr Dean, que desde dhº dia por las tardes y por nueve dias continuados, despues de completas se cante en esta Stª Yglesia a canto llano la letania de los Santos con las oraciones correspondientes a la urgenzia presente, asistiendo dhº Yllmº Sr Obispo con el Cavildo y dhºs residentes del Coro, y que mañana, miercoles veinte y ocho del corriente, despues de sextas, con la misma asistencia y de la Capilla de Musicos se cante una Misa Solemne de rogativa pidiendo a Dios Nrº Sr, se digne aplacar su ira y justa indignacion liberando a este pueblo y los demas del azote de los terremotos y peligros que amenazan.
Y asi se executo como ba expresado, y asi se disolvio el Cavildo que para este efecto se allaron en el Coro de esta Stª Yglesia.

Si usted, desconocido lector, ha llegado hasta este punto del relato y ha leído el documento histórico que sirve de base al mismo se habrá dado cuenta que la Iglesia, en aquellos años, atribuía a “la ira y justa indignación de Dios” los terremotos que asolaron el viejo Reino de Murcia. Y las buenas gentes lo creían.
Como verán también, la tierra murciana, no ha estado libre jamás de los movimientos sísmicos y han sido incluso demasiado frecuentes en siglos pasados. Nada nuevo por tanto lo que hoy estamos viviendo doscientos ochenta y dos años después cuando vemos, impotentes, como la Región viene sufriendo desde el pasado 11 de mayo, cuando sufrimos en Lorca el mayor terremoto de los últimos años, una serie de movimientos telúricos que nos tienen en permanente alerta.
TODOS CON LORCA. TODOS SOMOS LORCA.



lunes, 26 de septiembre de 2011

ROMA SE LEVANTA CON EL VA PENSIERO

 Silvio Berlusconi, muy a su pesar, debió enfrentarse a la realidad. Un sector de la población ya empieza a estar harto. La historia de este suceso, de la que poco hemos sabido, es interesante:  Italia festejaba el 150 aniversario de su creación y en esta ocasión se representó en Roma la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti.

Nabucco evoca el episodio de  la esclavitud de los judíos en Babilonia, y el famoso canto "Va pensiero" es el canto del coro de esclavos oprimidos. En Italia, este canto es un símbolo de la búsqueda de la libertad (en los años en que se escribió la ópera, Italia, estaba bajo el imperio de los Habsburgo y la gente la tareraba como una consigna de libertad frente al poder de los austriacos.) Cuentan las crónicas que tras el estreno el 9 de marzo de 1842  en la Scala de Milán, la melodía del coro "Va pensiero", que surgió en primer lugar, se convirtió en la canción de súplica y combate de todos los patriotas italianos que se identificaban con el pueblo hebreo en su hora más difícil y se esforzaban por liberarse de la dominacion austriaca. 

Antes de la representación hace unos meses como homenaje a Italia, Gianni Alemanno, alcalde de Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso en el que denunciaba los recortes del presupuesto de cultura que estaba haciendo el Gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y había sido ministro de Berlusconi. Esta intervención del alcalde, en presencia de Berlusconi que asistía a la representación, produjo un efecto inesperado.

Ricardo Muti, director de la orquesta, declaró al "Times":
"La ópera se desarrolló normalmente hasta que llegamos al famoso canto "Va pensiero". Inmediatamente sentí que el público se ponía en tensión. Hay cosas que no se pueden describir, pero que uno las siente. Era el silencio del público el que se hacía sentir hasta entonces, pero cuando  empezó el "Va Pensiero", el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción del público ante el lamento de los esclavos que cantan:
"Oh patria mía, tan bella y tan perdida."


Cuando el coro llegaba a su fin, el público empezó a pedir un bis, mientras gritaba "Viva Italia" y "Viva Verdi". A Muti no le gusta hacer un bis en mitad de una representación. Sólo en una ocasión, en la Scala de Milan, en 1986, había aceptado hacer un bis del "Va pensiero".
"Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo" - dijo Muti -.

En un gesto teatral, Muti se dio la vuelta, miró al público y a Berlusconi a la vez, y se oyó que alguien entre el público gritó: "Larga vida a Italia!". Muti dijo entonces:
"Sí, estoy de acuerdo: "Larga vida a Italia", pero yo ya no tengo 30años, he vivido ya mi vida como italiano y he recorrido mucho mundo. Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mi país. Accedo, pues, a vuestra petición de un bis del "Va Pensiero".  No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó "Ay mi país, bello y perdido" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría de verdad "bella y perdida".

Muchos aplausos, incluidos los de los artistas en escena. Muti prosiguió.
"Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto. Les propongo que se unan al coro y que cantemos todos  en este teatro el "Va pensiero"

Toda la ópera de Roma se levantó. Y el coro también. Fue un momento mágico. Histórico. Irrepetible. La música inmortal de Verdi, el mas grande de los compositores italianos, cobraba vida de nuevo como un canto de libertad en una noche tan especial. En un himno frente a los gobiernos totalitarios. Una manifestacion popular, sin haber estado preparada, que la inmortal partitura de Verdi habia conseguido, de nuevo, 169 años despues de su triunfal estreno en la Scala de Milan.

Les dejo el enlace de la RAI que me ha llegado para ilustrar esta noticia que habla de LIBERTAD.


sábado, 24 de septiembre de 2011

NOCHE DE OTOÑO

He apagado todas las luces. He desconectado el teléfono fijo de casa y también he hecho lo mismo con el móvil, esa maravilla de la tecnología, que me ha tenido enganchado al mundo exterior con no sé cuantos programas, internet, “guasap” e incluso navegador para no perderme. Delante de la pantalla del ordenador he abierto el “Word” y no se por donde comenzar la confesión. Llueve. Escucho el sonido monocorde de las gotas cayendo sobre el tejado.
Es madrugada. Silencio y soledad. Soledad y silencio. No puedo dormir. Las horas se desgranan en el reloj de mi vida lentamente. No, no es el reloj que llevo en la muñeca de mi brazo izquierdo. No, ese no es. Es otro. Es el reloj de arena que hipotéticamente tenemos asignados todos desde el primer día que nacemos. Mis granos van cayendo uno a uno desde la parte superior a la inferior y es imparable su caída. Nadie puede parar el incesante goteo. Nadie. Y cuando el último grano de arena caiga ya todo será pasado. “La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros ya no somos.” Es un hermoso pensamiento de Antonio Machado que un día leí en las memorias de este hombre extraordinario.
Soledad y silencio. Silencio y soledad. Entonces cuando la arena del reloj camina hacia la nada, la vida, te pasa por delante a modo de una vieja película en blanco y negro. Ves claramente errores y aciertos. Ves vacíos y desprecios. Te das cuenta de quién es tu amigo. Quien te ayuda. Quien no lo hace. Te ves en manos de un caprichoso destino que juega contigo y que no puedes hacer nada para impedirlo. Incluso llegas a verte como un niño desvalido y solo al que le falta la mano que guie sus pasos en este tortuoso caminar que todos tenemos que cruzar de una u otra manera. A la fuerza. Un camino que aunque alguna vez tenga rosas o flores, está marcado por cardos y espinos. ¿Para qué sirven las rosas si son solo un espejismo a la vista pues esconden sus espinas?
Es estos momentos, también, en el que te das cuenta de quién es cada uno de los que tienes más próximos y cercanos y qué lugar ocupan en tu corazón. Los que te ayudan; los que pueden hacerlo pero no lo hacen, los que se preocupan por ti, a los que no les preocupas nada, los que sufren a tu lado o los que incluso dicen que sufren pero les importas lo mismo que la caída de un rayo en alta mar. Los que van sin careta o los que la llevan de manera permanente. Pero eso sí, la pose, la mantienen hasta el final para intentar que vivas en el engaño. Hay de todo y para todos los gustos. Lo mismo que hay gentes, buenas gentes, sinceras que demuestran su amistad inquebrantable estando a tu lado en los momentos más duros y difíciles. Pero estos son los menos. Los otros se acercan atraídos por el brillo de tu nombre, tu posición social o lo que representas y cuando las luces dejan de brillar en tu particular firmamento y las tinieblas se acercan, salen huyendo buscando otros cielos donde las estrellas brillen con mayor fulgor. Las tuyas se están apagando.
“La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas”  dijo Aristóteles. Siempre me gustó esta cita que nunca he olvidado como tantas y tantas otras que se han dicho y escrito sobre la amistad. Pero no es fácil ponerlo en práctica. Soledad y silencio. Silencio y soledad.
Has vivido en una nube. Te han hecho vivir en continuos espejismos y has caído en la trampa de los aduladores, los pretenciosos, los que te han utilizado y los que incluso te declararon un amor y fidelidad que en absoluto sentían.
 Amor ¿qué es el amor sino un espejismo más en la vida? “Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.” La frase no es mía. Mi imaginación no llega a tanto. Es de William Shakespeare y la leí en un librito sobre el amor que una vez me regalaron. No la he olvidado. Un librito que significó mucho para mí y que guardo como el mejor de los tesoros en un cajón de este escritorio. Uno de mis tesoros. Y en otro cajón, en el de mi alma, también guardo el amor que tengo hacia esa persona que nada ni nadie pudo borrar jamás. Fue un amor imposible. Mi gran tesoro.  Pero ¿para qué sirven los tesoros? ¿Para qué sirve un amor en el alma? Y esta noche, cuando el reloj de arena de la vida, sigue desgranando imparable el goteo de los granos te das cuenta que te quedan pocos. Que el final se acerca. Que todo ha llegado al punto de origen si es que por origen podemos situar ese momento que nadie recordamos y que marcó nuestro paso del otro lado hacia este mundo. El nacimiento.
Dice una vieja leyenda que, al comienzo, venimos con toda nuestra existencia grabada en una parte del  cerebro y que somos capaces de saber lo que ocurrirá en todos y cada uno de los días de nuestra vida pero, como eso sería para volvernos locos, un ángel llega hasta nosotros en el mismo momento de nacer y nos toca la frente con su dedo para borrar todo lo que llevamos escrito. Y lo consigue.
Pero el ángel que tenía que llegar en el instante de mi nacimiento no llegó o no hizo bien su trabajo. Él, que tenía  que borrarme todo lo que me ocurriría en mi pobre existencia, se le hizo tarde y por eso sé cuándo va a llegar el momento del final y cuando caerá la última gota de arena del viejo reloj de mi vida. Borró de la memoria experiencias y desengaños que, de haberlo sabido, no hubiera repetido tantas y tantas veces. Yo he tropezado en la misma piedra y así me ha ido siempre. Pero sin embargo retiró el dedo demasiado pronto de mi frente de recién nacido y no borró el momento de mi muerte. Ese que veo nítidamente que se acerca de manera inexorable.
Soledad y silencio. Silencio y Soledad. Son las horas de la alta madrugada y no puedo conciliar el sueño. Fuera llueve. Oigo caer el agua sobre el tejadillo de esta buhardilla que ha sido, desde siempre, mi refugio. Es otoño. El último grano del reloj de arena está cayendo. El ángel no borró ese dato de mi memoria. El momento ha llegado.

-En la semi penumbra de la habitación, donde únicamente se ven los reflejos de la pantalla del ordenador, un resplandor a modo de relámpago lo ilumina todo. Son décimas de segundo. Un estruendo, como un trueno, se escucha en el silencio y la soledad de la noche.  Su cabeza se desmorona rota en mil pedazos sobre el teclado y de su mano inerte cae al suelo una pistola.

martes, 20 de septiembre de 2011

FOTO EN EL SOLAR

Con todo respeto me dirijo a ustedes dos, señores candidatos nacionales, ante el inminente inicio de las hostilidades dialécticas y propagandísticas  de esta próxima campaña electoral que nos conducirá directamente al domingo 20 de Noviembre. Por cierto que vaya fecha pero en fin que le vamos a hacer. Tiene su gracia no me digan que no. Pues treinta y seis años después de aquello que todos recordamos vivir una jornada electoral tiene su morbo.
Me dejo la introducción y paso directamente al motivo de mi carta, escrito, o como deseen ustedes llamarlo.
 Lo que yo quiero pedirles, con todo respeto, es que se “olviden” de Lorca para hacer campaña electoral. Miren, es una ciudad que está saliendo, afortunadamente, de los horrores de aquellos terremotos del once de mayo ¿lo recuerdan? Seguro que sí pues para eso tienen asesores. Los lorquinos son gentes maravillosas, luchadoras, emprendedoras pero tienen su paciencia agotada al ver cómo, en estos mas de cuatro meses, las administraciones se culpan unas a otras de haber hecho poco por ellos. El célebre “y tu mas” se ha instalado entre los políticos de ambos bandos, esos que ustedes lideran, y en lugar de buscar soluciones y arreglar todo cuanto hay que arreglar que es mucho, por cierto, se pasan la patata caliente de unos a otros. Y se entretienen “y nos entretienen” dando un lamentable espectáculo.
Solo faltaba que ahora, por aquello de la pre-campaña y la propia campaña, vengan ustedes a pasearse por las calles de Lorca hacerse unas fotos en cualquier solar previamente preparado, lógicamente, e incluso abrazar a una señora con lagrimas en los ojos a la que ustedes, estoy seguro, consolaran dando un fuerte abrazo que después veremos en todas las televisiones y en la portada de los diarios nacionales. No, por favor, eso no. Dejen el teatro pues ya se inventó más de tres mil años antes de que Jesus naciera en Belén. Está todo muy visto señores míos. La gente no les va a votar más porque se hagan las fotos en las calles de Lorca. Ahórrense, para eso, el viaje por favor. Para eso, no vengan. Y no piensen que por una foto de portada en un solar van a conseguir más votos. Aquí ya, por desgracia, nadie es tonto ni nadie comulga con ruedas de molino. Eso ya no vale, no sirve. Ahórrense la foto y el paseo. No se manchen los zapatos. No merece la pena.
¿Saben ustedes realmente las necesidades de Lorca? Sí, estoy seguro que si, pues desde sus respectivos y mayoritarios partidos les pondrán al día la víspera del viaje e incluso durante el mismo a bordo de un confortable medio de transporte. El asesor de turno les dirá: Tenemos tres mil casas derribadas, no sé cuantos solares, miles de hogares dañados y con sus dueños diseminados en casas de familiares, gente todavía en tiendas de campaña en un lugar que se llama la Torrecilla, los monumentos históricos están así o “asao”… en fin les darán la lección y ustedes dos, extraordinarios alumnos suficientemente preparados vendrán  se pasearan, se harán la foto en el solar y nos soltaran lo mismo que el asesor les ha dicho horas antes. Después prometerán el “oro y el moro” Dirán, estoy seguro, que Lorca será la prioridad en el momento de llegar a la Moncloa y que lo primero que van a hacer, nada mas jurar el cargo ante el Rey, será meterse en el despacho para firmar decretos de ayudas y enviar “euricos” en sacos para los lorquinos. No señores míos. No. Con todo mi respeto. No y mil veces no. Por favor no utilicen el dolor de la gente para sacar réditos electorales y conseguir votos en las urnas. Ese no es el camino desde luego.
 ¿Saben que puede pasar? Que las buenas y maravillosas gentes de Lorca, cansadas y hastiadas, les canten las verdades del barquero y que incluso les regalen alguna sonora pitada. No se piensen que Lorca es Villar del Rio y ustedes son los “americanos” que se van a pasear del brazo del alcalde con Lolita Sevilla cantándoles aquello de “Americanos, vienen a España guapos y sanos”…. Pepe Isbert y Manolo Morán, por desgracia, murieron hace muchos años y también lo hicieron Bardem y Berlanga y bien que los echo de menos.
Vengan, por supuesto, si ese es su deseo pero dejen el teatro para los actores. Lleguen con propuestas concretas, con realidades tangibles, con ayudas más que necesarias y dejen la “parafernalia” electoral para otra ocasión pues las buenas gentes de Lorca no se merecen más mentiras y mucho menos asistir de actores al lamentable espectáculo del “y tu mas” cuando las dos administraciones se pelean por quíteme usted esas pajas. Soluciones ya. Concretas. Sin más rodeos. Sin más peleas. Sin más cruces de acusaciones.
¿Saben que sería bueno aunque imposible? Que vinieran los dos juntos. Que comparecieran juntos. Que reconocieran sus múltiples errores y todo cuanto se prometió y no se ha hecho para a continuación hacer un compromiso público de trabajar por y para Lorca sea quien sea el próximo Presidente del Gobierno. Repitan las escenas del día después de la tragedia cuando pensábamos, al escucharles, que Lorca era prioritaria. Hoy nos hemos dado cuenta, con dolor, que todo era una pose fingida. Que también estábamos en campaña.
Ah y un último apunte. Como no les veo muy puestos en historia me permito recordarles que, Lorca, es tierra bravía y que por las venas lorquinas corre sangre con los genes de Fajardos y Chacones que, incluso, plantaron cara al mismo rey de las Españas y que, en la corte, se les tenía un respeto extraordinario. Yo diría que les tenían incluso temor y miedo. Bonicos fueron los Fajardos. Desde el siglo XIV (1.387) aquel Alonso Yáñez Fajardo, fundador de la dinastía, hasta bien entrado el siglo XVIII con Joaquín Fajardo y Toledo, cuando se extingue el linaje al no tener descendencia este último, las páginas de la historia están jalonadas de sus hazañas guerreras.
 No se olviden que aquellos nobles caballeros de siglos pretéritos llenaron de gloria, con sus gestas, páginas completas de la olvidada historia de España. Esa que, hoy, muchos desconocen por las pésimas políticas educativas que han puesto en marcha siempre los gobiernos de este país que parecen avergonzarse de nuestra historia.
 Lleven cuidado señorías no vaya a ser que provoquen la sangre de los nobles guerreros lorquinos que tanta gloria dieron a la historia y resuciten en sus tumbas para hacer justicia con sus conciudadanos.
TODOS CON LORCA. TODOS SOMOS LORCA.